Wednesday 11 november 2009 3 11 /11 /Nov /2009 21:26
Sólo pasaba por estos prados(? para avisar que la novela, claramente, no la subo más acá... y para comentar que ya está finalizada. Si alguien desea leerla entera, dejo el link :)
http://writer.zoho.com/public/findmyownway/Forever-and-always1///noband
Gracias por todo.
Loves,
Maru :)
Por maaru
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Wednesday 17 june 2009 3 17 /06 /Jun /2009 21:42


Tres.

—Bien… Yo… debo irme —dije evitando su insistente mirada sobre mí.

—Oh, permíteme acompañarte.

—Ehm, claro… —contesté insegura.

Comenzamos a caminar en dirección a mi hogar en silencio. Sólo podía oír nuestros pasos y evitaba mirarlo, sentía que aún me observaba.

—Y… ¿qué haces en tu tiempo libre? —volvió con su cuestionario. Parecía una entrevista.

—Paso mis tardes investigando la actividad de la célula. Es realmente interesante —respondí con seriedad marcada en mi rostro.

Él abrió los ojos estrepitosamente, tuve que controlar mi risa.

—Oh, sí… Debe serlo —puso atención en el camino que tenía frente a él.

—Joseph, era broma —solté una risita.

—Debí imaginarlo —sonrió y volvió a posar la vista en mis ojos—, y por favor, dime Joe.

—Bien, Joe —su gesto se ensanchó aún más.

Seguimos avanzando a un paso intermedio, mientras le relataba lo que realmente me gustaba hacer y luego, continuamos hablando de otros temas.

Mi vista pronto se posó en un grupo de chicos que venían en nuestra dirección. Oh genial, los idiotas amigos de Joseph.

—David, ¿qué haces por aquí? —preguntó mi acompañante, cuando ellos estuvieron lo suficientemente cerca.

—Eso es lo que yo debo preguntarte… —llevó su vista hacia mí—. ¿Ya tienes otra? Eres increíble —me sonrió con malicia y procedió a abrazar a su amigo, en forma de saludo.

Hice unas raras señas a Joe, dándole a entender que lo esperaría más adelante. No quería escuchar la conversación que estos tendrían.

Era de esperarse, ser ‘otra’ en su vida, pero voy a jugar al igual que él. Eso le enseñará.

Joseph apareció nuevamente junto a mí unos minutos después y seguimos camino a mi casa. El corto trayecto que quedaba fue silencioso e incómodo. Ni una mísera disculpa por lo que había oído, nada… absolutamente nada. Bien, no me sorprendía.

Pronto nos hallamos en la puerta del frente de mi casa.

—Bueno… aquí es. Gracias por acompañarme —iba a girar, pero tomó uno de mis brazos.

— ¿No vas a despedirte? —sonrió de una forma tan… encantadora.

—Oh, claro —me acerqué y posé sus labios sobre su mejilla—. Listo, nos vemos, Joe.

—Oye, espera. Falta mi saludo —comenzó a acortar la distancia entre nuestros cuerpos. Iba a besarme, pero, claramente, no se lo permitiría.

Lo frené colocando mis manos sobre su pecho.

—Adiós.

Giré y me adentré a mi hogar, dejando fuera a un Joseph totalmente atónito. Espero con eso haber bajado de un hondazo su gran ego, que de seguro se encontraba por las nubes.

Suspiré al encontrarme dentro. Había sido una tarde realmente larga…

— ¿Quién era ese? —cuestionó con tono sobre-protector, mi hermano, Dylan, apoyado en el umbral que daba a la sala. De seguro había espiado por la ventana.

—Nadie. Un… amigo —siquiera eso era. Una buena definición: mi ególatra compañero de Matemáticas.

— ¿Desde cuando te llevas con Joe Jonas? —lo miré sorprendida. ¿Acaso lo conocía?

—Sí sabes quien diablos es, ¿para qué me preguntas? —dije de mala gana—. Además, ¿cómo lo conoces?

—Porque la hermana de Matt muere por él. Le ha roto el corazón varias veces ese idiota —contestó con seriedad—. Siquiera se te ocurra tener algo con él —no veía la hora en que se fuera a estudiar a la Universidad, aunque tenía conciencia que lo hacía para protegerme.

—No te metas en mi vida, Dylan. Sé cuidarme sola —puso sus ojos en blanco.

Comencé a subir las escaleras que me llevarían hasta mi cuarto. Estaba devastada, necesitaba dormir.


Al día siguiente algunos rayos de sol en mi cara anunciaron que ya era hora de despertar. Maldición. Me levante a regañadientes de mi cómoda cama y dirigí a mi guardarropas. Opté por usar una falda corta de jean, la primera blusa que encontré entre todo el gran desorden que había dentro de mi ropero y mis Converse blancas y negras. Me adentré a mi baño para asearme y colocarme las prendas que había escogido. Una vez lista, bajé para desayunar ligeramente. A esta altura de la mañana, nunca tenía demasiada hambre. Al finalizar, y después de despedirme de mis progenitores, me encaminé hacia la secundaria.

Allí como siempre me esperaba Sophie.

— ¡Summer! —exclamó al verme. Poseía una gran sonrisa en su rostro.

— ¿A qué se debe tanta emoción? —pregunté luego de saludarla.

Comenzamos a caminar por los pasillos hasta llegar a nuestros respectivos casilleros.

—Hablé con Nick ayer en la noche. Creo que haces bien las cosas, Joe está loco… por ti, claro está —intenté ocultar mi sorpresa.

— ¿Ah sí? No he hecho la gran cosa… —comencé a sacar los libros necesarios.

—Conociéndote, de seguro no has hecho nada… Pero eso es genial, te querrá por lo que eres —era increíble. Pensé que me regañaría.

—Sí, como digas, Soph —dije sin interés alguno.

Joseph nunca me querrá, sólo soy una más en su gran lista.

—Uhm, mira… Viene directo a ti, mejor me voy. Nos vemos en clase Summ — ¡Genial! Me deja sola cuando eso es lo que menos deseo.

—Oye, chica afortunada, ¿cómo te encuentras hoy?

Contente. Por lo que más quieras resiste a tus ganas de querer golpearlo.

¡Cielos! ¿Es que nunca desaparecería su gran ego?

—Oh, perfectamente —hice un intento de sonrisa—, ¿y tú?

—Genial. Todo mejoró ahora que te veo…

Cuando quise notarlo, estaba entre el frío metal de los casilleros y el formidable y musculoso cuerpo del idiota de Joe.

— ¿Sabes? Ayer me dejaste con ganas de hacer algo… —susurró en mi oído. Cuando su aliento golpeó contra mi piel, un escalofrío recorrió todo mi ser y no entiendo como aún estaba de pie. Mis piernas temblaban demasiado.

Comenzó a rozar sus tibios labios por tez hasta llegar a la comisura de mis labios. Eso hice estremecerme de pies a cabeza y una extraña sensación fluyó por el torrente de mi sangre. ¡Diablos! Summer, debes detener esto, oí a mi conciencia, y tenía razón. Con demasiada fuerza de voluntad logré apartar un poco a Joseph de mí, antes que concluyera su acto al capturar mis labios.

Llevé mi dedo a su tentadora boca.

—No conmigo, Joseph —musité y conseguí escabullirme de entre sus brazos. Luego pude notar como todos los allí presentes, nos observaban.

Agaché mi mirada, aferré los libros en mi brazo y me dirigí a mi próxima clase: Física. Llegué al salón correspondiente y ocupé mi lugar junto a Sophie, a quién no mire con buena cara, precisamente.

—Gracias por dejarme sola, amiga —dije con sarcasmo, mientras comenzaba a abrir mi cuaderno de apuntes.

—Oye, intento ayudar —se defendió con tono angelical.

—Bien, si miro el lado bueno… Pude darme cuenta que si quiero, tengo fuerza de voluntad —confesé clavando la vista en mi libro. Tal vez Soph no cuestionaría acerca de eso.

— ¿A que te refieres? —en mis mejillas se aglomeró sangre. Oh no, se daría cuenta— ¡¿Intentó besarte?! —exclamó con desmesurado entusiasmo, lo que provocó que todos voltearan a vernos. Gracias a Dios, la profesora hizo presencia allí y todos sacaran su enfoque de nosotras.

—Voy a matarte —susurré antes de intentar prestar alguna mínima pizca de atención a la señora Thomas. Fue en vano, en mis pensamientos revivía una y otra vez la situación ocurrida con Joe. Estuve ambas dos horas haciendo garabatos sobre una hoja para disimular mi distracción, mientras que mi mente sólo se concentraba en la sensación que provocaba su aliento sobre mi piel y… Oh, ¡Ya basta! Debo sacarlo de mi mente.

La campana sonó anunciando el primer receso. Al fin podría despejar mi cabeza. Con mi amiga nos encaminamos a los casilleros tomadas del brazo.

—Para que veas que soy una gran amiga, esta vez no te dejaré sola —sonrió autosuficiente.

— ¿Ni aunque mueras de deseos por besar a Nicholas? —ese era su punto débil. Nick.

—Ni aunque muera de deseos por besar a Nicholas —reafirmó. Sin embargo, pude notar inseguridad en lo que dijo…

Sophie cumplió con lo que dijo y todo el recreo transcurrió con ella a mi lado. Fue como en años anteriores. Ahora, yo acostumbraba siempre a pasarlo sentada fuera leyendo o escuchando música en mi reproductor, debido a que ella estaba muy ocupada besándose con su novio. No la culpaba.

Agradecí no tener ese día clase de matemáticas, así sólo evitaría a Joseph en los pasillos. De hecho, eso hice.

Como cada día, en la salida mi amiga era acompañada a su casa por Nick, y yo regresaba a la mía sola, y así lo hice hasta que me detuve al escuchar una vos detrás de mí.

— ¿Así que sales con Jonas? —luego, y sin tener tiempo de reaccionar, unas manos tomaron mi cintura y obligaron a girar. De repente me encontraba entre el tronco de un árbol cercano y su cuerpo.

Con Joseph ocupando mi mente desde el día anterior, había olvidado por completo mi otro problema. Dean.

—No te incumbe lo que haga o no en mi vida… Y suéltame.

Todo intento de forcejeo sería inútil. Él me ganaba en estatura y peso. Además, sus brazos eran formidables y sujetaban con demasiada firmeza mi cintura.

—Respóndeme. ¿Sales o no con Joseph? —estaba presionándome demasiado contra el árbol que se encontraba detrás de mí. Dolía. Cerré mis ojos y algunas lágrimas salieron de ellos.

— ¿Qué si salgo con él? —pregunté en tono desafiante.

—Sabes que nunca amarás a nadie como a mí — ¿es que acaso todos debían estar tan enamorados de sí mismos?

Hundió su rostro en mi cuello y comenzó a proporcionarle besos. Otra vez intenté apartarlo de mí, pero fue nuevamente en vano.

—Suéltame, Dean —seguía forcejeando, quería apartarlo de mí.

—No. Voy a hacerte recordar las cosas que yo te hacía sentir.

Comenzó a marcar un camino de besos hasta mis labios.

— ¡Suéltame! —estaba comenzando a desesperarme y las lágrimas salían en mayor cantidad por mis ojos.

—Te dijo que la dejaras —habló alguien detrás de Dean.

Abrí mis ojos… ¿Qué diablos hacía Joe allí?

—Tú no te metas Jonas —dijo despectivamente, sin voltearse e iba a continuar su acción anterior.

De repente siento como lo apartan de mí con brusquedad. Joseph. Éste iba a golpear a Dean, pero lo detuve.

—No vale la pena, Joe —comencé a caminar mientras lo arrastraba del brazo. Nos dirigimos hacia una calle más transitada, por si el idiota de Dean nos seguía.

— ¿Te encuentras bien? ¿Te hizo algo ese desgraciado? —notaba en su mirada preocupación. Es increíble como la imagen de imbécil arrogante podía cambiar de un momento a otro.

—Estoy bien. Gracias —musité, pero las lágrimas se hicieron incontrolables y empezaron a salir violentamente de mis ojos. A esto se lo sumo una fuerte punzada en mi cabeza.

—Summer, ¿Qué te sucede? Estás muy pálida —oh genial. Por favor, no ahora…

Joe me aferró a su cuerpo rodeándome con sus brazos. Una extraña sensación se produjo en mí.

—Quiero ir a mi casa, por favor —susurré. Sentía que iba a desvanecerme allí mismo, mis piernas no tenían la fuerza suficiente para seguir de pie.

—Vamos —pasó un brazo por mi cintura, y la afianzó bien, quedando así nuestros cuerpos demasiado juntos para mi gusto.

Luego de caminar varias cuadras llegamos a mi hogar. Por suerte dentro no había nadie. Invité a pasar a Joseph y ambos nos sentamos en los sillones de la sala.

—Tienes una historia que contarme —dijo. Aún me percataba de la preocupación en su mirada.

—Bien. Dean es mi ex-novio y… él… él me engañó —horribles recuerdos pasaron por mi mente. Ellos hicieron que mi vista se empañe.

—Oh, lo siento… No quería que…

Forcé una sonrisa.

—No importa, Joe. Nuevamente, gracias.

—Por nada —me dedicó una increíble sonrisa y luego, silencio. No podía desviar mi vista de sus maravillosos ojos color miel.

Noté como poco a poco la distancia entre ambos se acortaba. Esta vez no iría a resistirme o evadirlo. Debía agradecerle de algún modo. Sentir su aliento pegando en mi boca, era una de las sensaciones más increíbles que habían recorrido mi cuerpo, en mi vida.

— ¡Summ! ¡Ya llegué! —oh no, Dylan.

Me alejé de Joe rápidamente.

— ¿Cómo…? ¿Qué diablos hace este aquí? —en el tono que lo preguntó y la manera en el que lo miraba, no eran una buena señal. Luego mi hermano posó su mirada en mí—. Summer, estás pálida. ¿Qué ocurrió? ¿Te lastimó? —corrió hasta sentarse a mi lado y colocó su mano sobre mi frente.

—No, él… él sólo me ayudo. Sino fuera por Joe, no sé que hubiera ocurrido con Dean… — ¡Tonta! No debí mencionarle lo ocurrido con mi idiota ex-novio, lo detesta.

— ¡¿Qué?! ¿Qué te hizo ese imbécil? —se levantó de mi lado bruscamente.

—Na-nada… —bajé la vista.

—Entonces dime tú —miré horrorizada a Joe, mientras le negaba con la cabeza. Lo matará.

—Él… él… la intentó besar a la fuerza, entretanto la presionaba contra un árbol —dijo nervioso él.

—No harás nada, Dylan —le advertí.

Maldición, otra puntada en mi cabeza, esto provocó que la tomara entre mis manos.

—Summer, ¿Qué te sucede? —mi hermano volvió a mi lado.

—Me duele, y demasiado —tuve que contener las lágrimas. Era insoportable.

—Joe, nunca creí decir esto, pero gracias… Ahora por favor vete, necesita descansar —él sin dudarlo asintió y se levantó de su asiento.

—Nos vemos, Summ. Adiós Dylan.

Cuando éste se fue, subí acompañada de mi hermano a mi cuarto. Otra vez no, por favor…


 
Por maaru - Publicado en: Forever and always
Escribir un comentario - Ver los 1 comentarios
Thursday 26 march 2009 4 26 /03 /Mar /2009 01:46
Hoy dejo segunda parte del cap. Espero les guste, y disfruten(:
Subo rápido porque me tengo que ir a dormir, estoy cansadísima.

Dos. /Parte II.

Soph tomó mi mano y me arrastró a la puerta principal, eso me sacó de mí debate interno. Al salir, divisamos a los dos hermanos a pocos metros nuestros. Hermanos… ¿quién lo diría? No parecen tener nada en común. Nick es… no lo sé. Genial. Parece un novio perfecto. Además, es buen amigo. Y Joseph… no puedo decir mucho de él, no lo conozco bien, pero por lo que me demostró, es un idiota, ególatra, que se cree que por ser tan… tan… ¿perfecto? Físicamente hablando. Tal vez, y que por eso puede tener a cualquiera a sus pies. ¡Pero no! Tendré que conquistarlo, sí, pero lo haré a mi manera. No voy a perseguirlo como todas las de la secundaria. Lo peor de esto es que no tengo manera de conquistar a los chicos.

—Summer —me saludó Nicholas, luego prosiguió a besar a Sophie.

—Hola —posé mi mirada en Joseph, quien me observaba con una provocativa sonrisa sobre sus labios.

—Joe —sonreí falsamente. Mis ganas de tener una cita, se desvanecieron. Iba a ser una larga tarde.

Primero iríamos a almorzar, lo que era genial para mí, ya que moría de hambre. El camino hacia el restaurante fue muy incómodo. Joseph me miró detenidamente todo el tiempo y mi mejor amiga y su novio, iban demasiado acaramelados delante. Me vengaría por esto, oh si.

Al llegar a destino, pidieron dos mesas. ¡Excelente! Comeríamos separados y eso parecía agradarle a Joe, pero a mi no y mi expresión en el rostro lo demostraba.

— ¿Qué quieres almorzar? —preguntó éste cuando ya nos habíamos ubicado.

—No lo sé… lo que tú comas —respondí cansinamente. Realmente no me importaba, prefería comer rápido, luego supongo que caminaríamos, así todo terminaría pronto y fin de la historia.

No me sentía cómoda… más bien, intimidada. Su mirada era penetrante y estaba fija en mí, todo el tiempo.

— ¿Enserio comerías lo que yo? —cuestionó sorprendido.

—Si, odio todo lo que sea de dieta —ante mi comentario, él sonrió ampliamente.

—Genial, me encantan las chicas de buen comer — ¿eso fue bueno para mí? Suponía que sí, me ayudaría mucho más… aunque en éste momento lo que menos quería, era caerle bien, pero cuando Sophie me preguntara, fingiría haber puesto interés en conquistarlo.

Le sonreí sin ganas. Él ordenó nuestro almuerzo y al poco tiempo, lo trajeron.

Comenzó a preguntarme cosas típicas. Luego me di cuenta que, obviamente, éramos como agua y aceite, en ciertas cosas. Debo admitir que reí mucho. Joseph es realmente chistoso. Eso es un punto a favor de él… Aunque no alcanza, su ego es mayor.

— ¿No era que estabas ocupada hoy? —preguntó divertido.

—Si, bueno, verás… a Soph no se le puede decir que no —me excusé, pero ¡era cierto! Mi mejor amiga es la persona más testadura y con mayor capacidad de persuasión.

—Eso lo sé, pero… así que estás aquí por ella, no porque quisieras salir conmigo —parecía decirlo en broma, ya que mantenía la misma sonrisa de antes. Yo, por mi parte, me sonrojé. Tenía razón, no sabía que decirlo.

—Este, es que… yo… —comencé nerviosa. ¡Genial! ¿Desde cuando tartamudeo?

—No tienes que contestar eso, porque sé la respuesta.

Enarqué una ceja.

— ¿Ah si?

—Sí, Summer. Tú no eres como las otras, eres diferente y eso me encanta —su gesto se volvió más amplio… y ¡Dios! Que perfecta sonrisa tenía. Y poseía cierto brillo en los ojos… Joe era verdaderamente apuesto.

En mis mejillas se acumuló más sangre debido a su comentario. Eso era un buen paso. Sólo había sido yo misma, no había mentido… conquistarlo sería más fácil de lo que imaginaba, y de seguro, pronto me dirá: te amo. Pensando que yo voy a caer como una idiota en su juego y al otro día me dejará, llorando desconsoladamente… ¡pero no! No conmigo Joseph.

—Ehm, gracias —sonreí tímidamente.

Su mirada otra vez estaba clavada en mí, volvía a incomodarme.

— ¿Vamos a caminar? —preguntó Nicholas, apareciendo de repente con Sophie. Ambos sonreían, se los veía tan felices. En momentos, la envidiaba. Quería también ser feliz con alguien… pero ya basta. Summer deja de pensar estupideces, ordenó mi conciencia. Debía hacerle caso.

Luego de aceptar la idea de Nick y pagar, salimos de ese lugar rumbo… a quien sabe donde. Hace tiempo no la pasaba tan bien con otras personas, aparte de Soph. Solíamos salir las dos solas, y estaba algo desacostumbrada, pero lo disfruté. Luego tendría que agradecérselo.

Cuando decidimos volver, Nicholas se ofreció a acompañar a mi amiga a su casa, así que sólo quedamos Joe y yo.


¡Besos!

 


Por maaru - Publicado en: Forever and always
Escribir un comentario - Ver los 3 comentarios
Tuesday 24 march 2009 2 24 /03 /Mar /2009 21:19
¡Hola! ¿Cómo andan? Hoy por suerte era asueto... no tuve clases :D Y me pude dedicar ayer a la tarde a escribir un poco... igual hoy sigo. Bueno, hoy subo el segundo cap... espero les guste, y ¡disfruten!.
Gracias por el comentario de ayer, y las visitas :D y bueno, muchisimas gracias a mis amigas, porque gracias a ellas mis novelas son más que dos simples ojas de Word. Las amo a todas♥
Este capítulo está divido en dos partes, mañana tal vez suba la segunda..

Dos. /Parte I.

Como mal no recordaba, la clase de Matemáticas la compartía con él. Ahora el asiento vacío a mi lado, estaba ocupado por él. Podría haber olvidado el choque en el pasillo y simplemente no saber quien era… pero no, tenía que perseguirme seguro que hasta que acepte una cita con él. Aunque era bueno en sí, me ayudaría en mi objetivo. ¡Dios! No debí haber aceptado. Estaba mal, era horrible lo que iba a hacer… pero Soph iba a terminar convenciéndome de todos modos, aún en mi mente daba vuelva la cuestión de porque diablos quiso que haga esto... Pero es un desafío, voy a demostrarle que no tengo miedo y no soy cobarde.

— ¿Sabes? Hoy parece ser tu día de suerte —enarqué una ceja mientras dirigía mi mirada hacia él.

— ¿Por qué lo dices? —conteste lo que sea, debo controlarme. Respira, Summ.

—Me enteré que eres la mejor amiga de Sophie, y hoy me crucé con ella. Me dijo que en la tarde saldríamos los cuatro —anotación: matar a mi mejor amiga—. Creo que es el destino, linda — ¿destino? Pff, como si creyera en eso.

—Lo que digas… —musité de mala gana. Me sacaba de quicio. ¡Es increíble! Apenas lo conozco y ya me vuelve loca.

 Traté de poner toda mi atención en el profesor, quien parloteaba sin parar, pero se me era imposible. Sentía su mirada sobre mí, parecía estar inspeccionándome. Resiste, resiste. Por fin la tortura acabó ni bien el timbre sonó indicando cambio de hora. Agradecí no compartir la clase de física con él, porque tal vez no me controlaría y arruinaría todo. Además, así podría prepararme mentalmente para mi no esperada cita.

Prácticamente corrí, para que él no tuviera oportunidad de seguirme, hablarme o algo que implique un contacto de menos de dos metros. Al entrar al salón, fui hacia mi asiento. En el contiguo ya se encontraba Sophie. La miré con mi mejor cara de odio.

— ¿Qué? —preguntó en tono angelical.

—Hmm, ¿Qué pudo haber pasado? ¡Ah, sí! Una cita con el señor Joseph egocentría Jonas —ella rió ante el apodo que acaba de inventar.

—Encima que te ayudo a que todo sea más fácil…

—Voy a necesitar ayuda para no asesinarlo.

— ¿Por qué? —enarqué una ceja. Era obvio que ella sabía cual era su comportamiento—. Bien. Tal vez olvidé el pequeñísimo detalle de que Joe es algo…

— ¿Egocéntrico? ¿Idiota? ¿Altanero? Oh si, pequeño era el detalle —continuaba mirándola con cara de pocos amigos.

—Lo siento, pero lo hecho, hecho está. Debes cumplir el desafío.

— ¿Tú que ganas con que yo lo cumpla o no?

Sonrió con malicia.

—Cierto, no te dije. Si no logras concretarlo o no lo haces, aparte de saber que eres cobarde —que dulce es—, tendrás que darme tu colección de revistas y seis CD’s a mi elección. Si lo logras, gano, amiga mía, satisfacción — ¿Eh? Realmente, está loca.

— ¿Satisfacción de que? —pregunté confusa. Había días que no la entendía y terminaban siendo cosas desagradables para mí.

—De verte feliz —respondió con obviedad.

— ¿Feliz? ¿Qué insinúas? —tal vez era yo la que no comprendía nada de lo que ella hablaba. De repente, escuché un ‘clic’ en mi cabeza y todo tomó sentido. Mi cara tomó un aspecto de horrorizada— ¡No! No y más no. Eso no va a suceder.

— ¿Cómo lo sabes? Summ, jamás digas nunca —dijo y sonrió muy pagada de sí misma. Hubiera reprochado algo, pero la señora. Stone ingresó. La profesora da miedo, por eso durante su clase no se escucha ningún ruido, ni el vuelo de una insignifcante mosca, más que su gruesa voz de mandona. Sophie tenía razón y yo lo sabía. Jamás hay que decir nunca, excepto en este caso. No me lo voy a permitir, no.

 Durante esas dos largas y tortuosas horas, mi mente fue más allá de la voz de la profesora Stone. Una parte de mí me decía que deje todo eso, que además de estar mal, me haría daño a mí misma. La otra, la más masoquista por cierto, me alentaba a no rendirme. Demostrarle a Soph que era capaz de hacerlo y no era cobarde… pero lo más importante era demostrarme a mí misma que podía… y que debía arriesgarme, disfrutar.

Ése día no almorzaríamos, ya que no teníamos horas extracurriculares. Era genial. Lo malo de eso: la hora de la ‘cita’ se hizo más próxima.

Salí del aula junto con mi amiga y nos dirigimos a nuestros casilleros.

— ¿Lista para la cita? —sonrió Sophie.

Cerré mi locker, luego de haber guardado lo innecesario, y la miré con una ceja arqueada.

— ¿Debería estarlo? —dejé entrever desagrado

—Si, tuviste dos horas para meditarlo. Deberías estar lista ya. Además, lo dices como si Joseph te fuera a comer —no pude evitar reír. Tal vez, Joe no me <comería>, como bien dijo mi amiga, pero sí, yo estaría a punto de matarlo—. Y Summ, ya lo hablamos. Disfruta, aprecia el tiempo… —volvió a sonreír, ésta vez para darme ánimo.

—Tienes razón y aparte, una cita no le hace mal a nadie, ¿o sí? —me abrazó. Bien, lo dije no del todo convencida. Si bien era verdad lo que mencioné… el problema era él.

Joe necesita cambiar. Según Nick, necesita encontrar el amor —recordé las palabras de Sophie ese día. ¿Sería realmente así? ¿Él podría cambiar? En ese caso, ¿por qué yo? Ella quiere que conozcas lo que es el amor, respondió mi conciencia. Podría haber escogido a otro, al menos.


Hasta ahí... me fui a hacer tarea¬ y seguir escribiendo :D ¡Besos!

Por maaru - Publicado en: Forever and always
Escribir un comentario - Ver los 3 comentarios
Monday 23 march 2009 1 23 /03 /Mar /2009 21:55
¡Hola! Bienvenidos a mi nuevo Blog donde voy a empezar a subir mis novelas. ¡Y está vez si voy a terminarlas! Todo gracias a la ayuda de mis amigas. Las amo, sin ustedes no sería nada.
Bueno, hoy publico el primer capítulo de Forever&Always, espero que les agrade y tal vez, mañana, suba el segundo. De esta novela sólo tengo dos capítulos escritos, pero voy a hacer lo posible por escribir y subir todos los días, igual eso depende.
Acá va...


Forever and always·

Uno. ¿Aceptas?

—Bien, tú ganas, por tercera vez —exclamé sintiéndome rendida y me levanté del suelo, dejando a un lado el juego de cartas para poder irme a recostar sobre mi cama y encender el televisor.

—Y sabes perfectamente lo que sucede en la tercera victoria, ¿cierto? —rogaba en mi fuero interno que lo hubiera olvidado, pero veo que no.

—Si, si. ¿Qué quieres que haga? —pregunté desganada.

—Esta vez no será fácil amiga… ¿Conoces a Joe? —no entendí el cambio rotundo de tema.

— ¿Qué diablos tiene que ver? —giré la cabeza para verla, note que me fulminaba con la mirada—. Bien, no. ¿Quién es? —estiró una mano para alcanzar su mochila, luego comenzó a buscar algo dentro de ella. Sacó una foto y me la entregó.

—Él del medio —exactamente allí se encontraba un muchacho muy apuesto. Lo había visto varias veces en la secundaria. Pelo oscuro y escasamente enrulado, ojos color miel, un cuerpo… formidable.

—Oh, él… Lo crucé un par de veces y creo que compartimos una clase. ¿Quién es? —aún no comprendía a lo que deseaba llegar.

—El hermano de Nick —Nicholas Jonas. Su novio.

Levanté la vista de la pequeña foto y observé su cara. Como siempre… tenía cara de tonta. Estaba enamorada, realmente. Reí y luego volví a mirar lo que tenía entre una mano. Recién ahí note que a ambos lados se encontraban sus hermanos, Kevin y el novio de mi amiga.

—Ahá si, ¿qué pasa con él? —quería llegar al fondo de todo esto.

Su voz empezó a sonar nerviosa.

— ¿Sabes? Un chico como él, sin pareja… es muy raro.

—Ya Soph, ve al grano —le dije harta por el misterio.

—Debes enamorarlo —posé horrorizada mi vista en ella.

— ¿Qué? ¿Estás loca? No, no y más no —me levanté y le entregué la foto, al hacerlo, volví a sentarme en mi cama.

—Tienes que hacerlo… perdiste, y tres veces —sonrió satisfecha. ¿Por qué lo hace? Ella lo sabía, me conocía…—. Además, Joe necesita cambiar. Según Nick, necesita encontrar el amor.

—No lo voy a hacer —comencé a cambiar de canal, dándole a entender que no iba a seguir hablando del tema.

— ¿Tienes miedo? —insistió. Se aprovecha de sus conocimientos, sabe persuadirme.

—No —respondí para nada convencida.

— ¿A qué? ¿A qué le temes, Summ?

— ¡Lo sabes! Pero no, no tengo miedo. Ya te lo dije —volví a dirigir la vista hacia ella—. En el caso que lo haga… ¿Cómo terminaría todo? —ella sonrió.

—Bien sabes en que terminará todo… así que aceptas el reto —exclamó feliz.

—No, sólo dije en el caso que lo haga… pero ¡no!

—Vamos Summer… inténtalo, no temas —era obvio que iba a terminar convenciéndome, siempre lo hace, pero no entendía su obsesión por mi aceptación.

—Bien, bien. ¡Acepto! ¿Feliz? —asintió con una sonrisa enorme sobre los labios y se abalanzó sobre mí, para luego abrazarme.

 

Al día siguiente todo comenzaría. Esa mañana me vestí como Sophie aconsejó, debía impresionarlo… aun no sé porque iba a hacerlo. Estaba mal, pero según ella, Joe necesitaba encontrar el amor para cambiar… el problema: si lo encuentra, este no sería correspondido, porque no voy a permitirme que esto me afecte sentimentalmente.

Al terminar de higienizarme, bajé a desayunar y luego, partí hacia mi destino: la secundaria.

Como cada día, mi amiga me esperaba en la puerta.

— ¿Lista? —cuestionó refiriéndose al desafío que me había impuesto.

—Para nada.

Sophie puso los ojos en blanco.

Esperé hasta que el timbre que anunciaba el primer recreo, sonara. Cuando esto pasó, fui en su búsqueda… Lo hallé caminando sólo por un pasillo, con la mirada clavada en el suelo. Parecía alguien tímido, hosco. Caminé en dirección a él, cuando pasé a su lado provoqué que nuestros hombros chocaran, causando que los libros que ambos llevábamos en la manos, cayeran.

—Lo siento… —musité, luego de agacharme.

—Fíjate por donde vas —exclamó un tanto molesto. La verdad; nada es lo que parece. Al levantar sus pertenencias, me observó de arriba-abajo y sonrió—. Oh, perdón, preciosa —se disculpó con todo adulante—. ¿Cómo te llamas, lindura? —su pose, su aspecto era un tanto demasiado altanero. ¡Oh genial! Debía conquistar un completo idiota.

—Summer, ¿tú? —actúa, actúa.

Sonreí con falso interés, tratando de parecer coqueta.

—Joseph, dime Joe… y Summer, ¿quieres salir hoy conmigo? —perfecto, ¿Soph no me podía pedir que enamore a alguien más imbécil? Él era el tipo de chico que detestaba; egocéntrico, que creía que por ser apuesto y tener una perfecta sonrisa, cualquier chica podría caer a sus pies. Tranquila. Respira. Debo conquistarlo, cosa que no lograré y nadie saldrá lastimado… o eso espero. Joseph no era el ejemplo de chicos que persiguen a alguien por un largo tiempo hasta cansarse.

—Uhm, no creo. Hoy estoy… ocupada. Adiós Joe —volví a sonreírle e iba a irme, pero tomó de mi brazo.

— ¿Otro día? —oh no, por favor, no.

—Tal vez… —fue mi respuesta y esta vez sí, me alejé de él.



Espero lo disfruten y les guste... ¡Besos!

Por maaru - Publicado en: Forever and always
Escribir un comentario - Ver los 4 comentarios

Perfil

  • maaru
  • Novelas
  • Mujer
  • Argentina
  • estudiante Música literatura
  • Amo la escritura, así que este blog es especialmente para eso. Me considero soñadora, y optimista.

Presentación

Enlaces

Calendario

January 2012
M T W T F S S
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          
<< < > >>
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso